martes, 7 de mayo de 2013

¿Cuántos teatristas se necesitan para cambiar un foco?


R. 100: Uno  para cambiarlo y 99 para que digan “yo lo hubiera hecho mejor.”
Cada uno de nosotros tiene un interés particular y objetivo propio en lo que a las artes escénicas se refiere. Estas diferencias, lejos de vulnerarnos como gremio deberían hacernos fuertes, pues la variedad de lenguajes en la escena es resultado de la misma variedad en nuestra cultura.
Es un hecho que el Teatro es parte medular de la cultura yucateca; desde el siglo XIX el teatro regional se constituyó como una expresión original y cercana al pueblo.  El siglo XX y el cine diversificaron los temas y las manifestaciones.  En los 80’s y 90’s la actividad teatral se diversificó y fortaleció: algunos jóvenes emigran al Distrito Federal y a Xalapa,  regresan al concluir sus estudios, lo que enriquece las propuestas y  la pedagogía Teatral.
En la actualidad existe una gran oferta educativa en lo que actuación se refiere, desde talleres vespertinos hasta la licenciatura en Teatro de la Escuela Superior de Artes de Yucatán.
Todo esto ha hecho que la actividad Teatral se multiplique, con una gran variedad de ofertas que van desde el teatro estudiantil amateur hasta importantes propuestas contemporáneas reconocidas a nivel nacional.
Hace algunos años el extinto Instituto de Cultura de Yucatán dió un salto atrás al retomar la políticas culturales de los años 80’s; lejos de generar condiciones para el crecimiento del arte, nos apabulló con el paternalismo como medio control sobre la mayoría de los artistas.
La creación de la SEDECULTA, lejos de mejorar las condiciones para el acto escénico, construyó nuevos laberintos burocráticos para la obtención de recursos. Asi mismo legalizó un golpe artero a los creadores escénicos al permitir que los políticos (ignorantes de la actividad artística y cultural) decidieran sobre las normas de acceso a los teatros de la ciudad . Hoy en día los grupos independientes tienen cerrado el acceso a menos que sea por medio de la misma SEDECULTA, en algún festival o programa oficial, con lo cual implica la gratuidad del evento o bien pagando el 25% de la renta del teatro lo cual de la manera que se quiera ver es una cantidad  exorbitante para cualquier grupo independiente.  Estas disposiciones de la Secretaría de Administración y Finanzas vulneran al Teatro, pues es imposible realizar temporadas en cualquier recinto teatral del estado a menos que se tengan los medios financieros para solventarlo.  
Por otro lado SEDECULTA no ha apoyado la producción teatral.  No existen mecanismos democráticos para el acceso a recursos para la producción. Se ha dedicado a reciclar las producciones del Festival de la Ciudad de Mérida para llenar sus festivales. Las producciones de la Compañía Estatal han sido desafortunadas y si bien las últimas dos fueron otorgadas a través  de una convocatoria en los últimos nueve meses ninguna otra ha sido sido emitida  para acceder a los recursos estatales tan anunciados por el gobernador y en su momento la razón de  convertir el instituto en secretaria. 
Desapareció el Fondo Estatal para la Cultura y las Artes. Hace tres años que no se emite convocatoria. Ese dinero ¿se usa para otra cosa?  ¿para qué? 
Es momento de reunirnos y encontrar puntos en común.
Pienso en tres temas:                                 
- El cobro de los teatros.
- La ausencia de apoyo a la producción. 
- La falta de estrategias para generar público en Mérida. 

Reunámonos para discutir y establecer una posición frente a una política de estado que nos vulnera. Dejemos de pensar individualmente y actuemos como comunidad. O continuemos con el silencio y siendo vulnerables a las decisiones de políticos ignorantes o funcionarios arribistas que sólo buscan sus propios intereses.

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