lunes, 2 de julio de 2012

DEBEMOS ORGANIZARNOS


Hoy me siento muy triste, frustrado, desanimado y con ganas de botar todo al diablo. Ayer, en la casilla donde estuve, se utilizaron 510 boletas de las 743 que se tenían. Todo el día, sin parar, llegaron votantes, muchos de ellos en silla de ruedas, ancianos que, era notorio, habían salido del descanso para ir a ejercer su derecho. Llegaron tres invidentes, personas de mediana edad que afirmaban era la primera vez que votaban, y me sentí orgulloso de que el pueblo se hubiera volcado a las urnas.
Mas tarde durante el conteo entendí: todos esos votantes eran del PRI. Su organización para movilizar a la gente fue poderosa. Los priistas se pusieron a chambear el día de la elección y yo me quedé esperando que mi representante de gral me llevara la lista de ciudadanos convencidos.
Una persona cercana a mi, se quedo esperando su nombramiento que los de MORENA no le hicieron llegar. No se desanimó y se fue a formar temprano a la fila de su casilla para entrarle en caso que faltara un funcionario y cuál fue su sorpresa cuando los del IFE le dijeron que no podía ser funcionaria de casilla porque estaba registrada como representante de “movimiento ciudadano”.
Me dio coraje que, de cuatro casillas en la sección 471, solo estaban cubiertas 2. Nos faltó organización. Si queremos cambiar este país no podemos confiar en un solo hombre. Tenemos que ser un pueblo organizado comprometido.
Aún no sé qué pueda suceder, tengo la esperanza, mínima, de que las cosas aun puedan cambiar. Pero si queremos un cambio tenemos que politizarnos de verdad y no solo andar subiendo videos a la red y fotos. Nos falta acercarnos a la gente platicar con los menos educados.
Es muy fácil decir que todos los que votaron por el PRI son unos pendejos, cuando mucha de la gente que lo hizo, esa que pensamos que son unos ignorantes de mierda porque vendieron su voto por $500.00, necesitaban esos $500.00 y no entienden lo que vendieron.
Llegó a mi casilla una señora, como de 90 años, analfabeta, que no entendía bien que hacia allí. Ella pidió sus boletas y nos preguntaba como podía votar por el PRI. Es obvio que la señora no lo hacía por una convicción política, le deben venir valiendo madres las convicciones políticas, con $500.00 lograría comer una semana.
Lejos de llegar con la espada desenvainada, me hice amigo de los representantes del PRI, de los funcionarios de casillas, bromeamos y me pude dar cuenta que son gente buena, trabajadora que busca también salir adelante y que por estar alli trabajando como representantes sacarían dinero para una semana de despensa. Su ideal no es un país mejor si no que sus hijos tengan para comer, vestir y bien que mal ir a la escuela.
Hoy durante la mañana he reflexionado y, si bien ayer juré que nunca más me metería a eso de ser representante de casilla, porque fue cansadísimo y frustrante, después de pensar, creo que debo ser más partícipe en la calle y con las personas.
Los invito amigos a pensar un poco sobre esto. Esperemos resultados y estemos listos para continuar la lucha por un país más justo. Si creemos que los priistas se venden por una torta y un refresco y nosotros no vendemos nuestros ideales, los priistas por una torta y un refresco visitan a sus vecinos, convencen y persuaden. Si nuestros ideales valen más que una torta y un refresco entonces vayamos a la calle y luchemos sin miedo por educar y convencer a nuestros con-conciudadanos.